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Amor
Reniyah Wolf Ah, ésta es una cuestión que ha sido examinada y de la que se ha discutido y escrito, desde el principio de los tiempos. La gente la ha subdivido y escudriñado, clasificado y filosofado, espiritualizado y secularizado. Se habla mucho acerca del amor en círculos espirituales y religiosos, pero hoy no parece haber mucho de él alrededor de nuestro mundo. No parece que estemos progresando. Muchas cosas, no muy agradables, son hechas cada día en nombre de la versión que alguien tiene sobre el amor. Entonces, ¿qué es? ¿Siquiera existe? ¿Cómo podemos tener acceso a él? El amor no es una colección de teorías y conceptos esotéricos. El amor es simple. Es la ausencia del miedo, la presencia del gozo. Piensen en ello. Los niños pequeños, viven en la exhuberancia de no temer a nada. Ellos no han aprendido todavía a sentirse pequeños y amenazados. Reconocen su potencial infinito para ser cualquier cosa que puedan fantasear en sus mentes. Ellos experimentan el gozo. Cuando crecemos, aprendemos el miedo. Aprendemos a estar preocupados por lo que nuestros padres, nuestros semejantes y aún nuestro Dios, piensan de nosotros. Aprendemos a ser cautos con el dinero y las posesiones, porque alguien nos los puede quitar. Aprendemos a ser aprensivos acerca de la situación de nuestro mundo y nuestro país, temiendo la pérdida de nuestra sensación de seguridad. Tenemos miedo en nuestras relaciones personales, románticas y de otro tipo, porque podemos ser lastimados. Nos volvemos infelices, estresados, enfermos en cuerpo, mente y alma, y tan consumidos por la culpabilidad del pasado y el miedo a lo que “puede ser”, que no podemos ver ninguna otra forma como posibilidad. La vida se vuelve el “velo de las lágrimas”. El amor se vuelve el “sueño imposible”. La verdad es que el Amor no es algo que Dios nos conceda, como tampoco es algo que nos sea dado por nuestros semejantes. El Amor vive dentro de nuestros corazones, de todos y cada uno de nosotros, como una expresión única de nuestro Creador. El Amor, es nuestra naturaleza esencial, nuestra herencia Divina, nuestra fuerza misma de vida. Si elegimos experimentarlo, tenemos la habilidad para extraerlo de nuestro manantial interior. Podemos tener Amor y Ser Amor, si así lo decidimos. Podemos tocar el mundo con ese gozo. Podemos caminar sin miedo. Si bien, primero uno debe realmente tomar la decisión y compromiso conscientes de experimentar el gozo. A menudo he quedado asombrada ante tantas personas que me encuentro, quienes simplemente no creen que el gozo sea posible aquí en este plano Tierra. Los pensamientos son cosas muy poderosas, y si ustedes no pueden creer en la realidad de algo, entonces no pueden tenerlo. Los miedos no son algo que nos impongan de fuera. En cada momento hacemos la elección de temer a algo o no. No hay ley universal que diga, que debemos tener miedo de algo. No obstante, hay una ley universal que dice que “donde fijemos nuestra atención, eso obtendremos”. En verdad, nosotros somos seres infinitos, formamos parte integrante de la Fuente. Estamos interpretando un guión aquí en nuestra encarnación en la Tierra, el cual elegimos con el fin de vivir ciertas experiencias. Somos nosotros los que adjudicamos el significado bueno/malo a esas experiencias. Somos quienes creamos masas oscuras de culpabilidad dentro de nosotros. Mientras más nos enfoquemos en las emociones del miedo y la culpa, traeremos más manifestaciones de esas emociones a nuestras vidas. En verdad, no hay nada de qué sentirse culpables, ni nadie a quien culpar…, porque nosotros mismos hemos elegido sentirnos así. En nuestras muchas expresiones como Espíritu, todos hemos sido tanto, los “buenos chicos” como los “malos chicos”. Tenemos en nuestro interior el poder de elegir otra forma de sentirnos. No tenemos que ser víctimas de otros o de nosotros mismos. La aventura empieza contemplando la posibilidad, de que no todo es como parece. Aquí, en esta existencia juzgamos las cosas, juzgamos todo. Compulsivamente, tenemos que etiquetar todo como bueno o malo. Entonces si esto es malo, decidimos temerle. Lo interesante acerca de esta etiqueta, es que es completamente diferente, dependiendo de quién está etiquetando. Esta inconsistencia al etiquetar, ha causado una tremenda cantidad de problemas en el mundo. La gente disiente en maneras bastante violentas. Percibimos desde nuestra propia perspectiva. Lo más probable, es que alguien más tendrá un punto de vista diferente. Alguien que quiere escapar del miedo, tiene que entender que nuestra perspectiva, nuestro punto de vista, lo que concluimos de nuestras experiencias, es simplemente lo que elegimos ver. Todo significado que ponemos ahí, proviene de nuestra propia creación, como resultado de nuestro condicionamiento. A este respecto, somos el centro del universo. Lo que experimentamos en la vida, será un reflejo directo de nuestros pensamientos. Si estamos enfocados en el temor y en evitar aquellas cosas que son malas, entonces encontraremos que constantemente estamos generando en nuestra vida, más cosas qué temer o qué evitar. Cuando dejamos de etiquetar, juzgar y temer, entonces empezamos a crear Amor en nuestra vida. La cosa más difícil para muchos de nosotros, parece ser el romper los patrones de juicio hacia nosotros mismos. A menudo somos más duros con nosotros, de lo que somos con alguien más. Hemos sembrado profundamente los miedos a no ser suficientemente buenos, ante los ojos de la humanidad o de Dios, y de haber fallado de algún modo. Esto simplemente no es verdad, en ningún aspecto. ¿Cómo podría Dios crear un desecho de fábrica?
traducido por Ana Paty López y Ana Mendicuti |
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